ENGLISH
 

Apocalipsis Haití Descargue Aquí 

Nación pobre de solemnidad, abandonada y castigada todo el tiempo. Tras el terremoto de hace unos días en Haití, el mundo entero ha vuelto su mirada hacia el país de América más pobre que se pueda imaginar.

Se estima que al menos cien mil personas podrían haber perdido la vida de inmediato y, peor aún, que esa cifra crecerá infernalmente a medida que la deshidratación haga estragos y las tareas de rescate de sobrevivientes entre los escombros se hagan menos exitosas.

A esta ex colonia francesa le ha tocado la más ruda de las suertes. UNICEF estima que hay personal médico y medicinas para atender en tiempo normal a no más de 100,000 de los casi seis millones de sus habitantes.

La pobreza es de tal magnitud que solo 4 de cada 10 personas tienen acceso a agua entubada y según un reporte de la CIA, registra un escandaloso 6.1% de personas padeciendo SIDA.

La ventana del Apocalipsis se abrió en esta empobrecida nación hace mucho tiempo. Los fenómenos políticos y ambientales se han ensañado con este pueblo francófono que ahora, ha perdido los principales hospitales, escuelas, edificios de gobierno, infraestructura vial y hasta su hermosa catedral, derruida al mismo tiempo que cayó el palacio de gobierno durante el cismo del 12 de enero.

Tanta destrucción súbita se sumó al daño que le dejó al país el paso de varios huracanes y tormentas tropicales hace menos de un año y que ya tenía sumida en la desesperación al pueblo y gobierno.

Este es el momento en que la comunidad internacional debe tomarse la responsabilidad de no permitir una muerte mucho mayor de la que sin duda, ya hay en Haití tras el terremoto. Los niveles de desnutrición se combinarán con la presencia del SIDA para arrasar con todo aquél que esté herido o sufra lesiones internas producto de los escombros, porque con el paso de los días, será indispensable auxiliar a los heridos más graves con diálisis para compensar el mal funcionamiento de sus macerados órganos internos.

¿Diálisis en Haití hoy? Es virtualmente imposible hablar de esta ayuda médica cuando la infraestructura de salud está abatida en un 75%. Aun con el apoyo de los países vecinos – República Dominicana, que comparte la isla y su cercana vecina Cuba- el trabajo de contención del SIDA se deberá realizar en medio de una tragedia de la que no se tienen precedentes.

¿Pueden los empresarios de la región hacer algo? No pueden; están obligados por humanidad, a ponerse la mano en el corazón y aportar desde cada país un montón de granos de arena para ayudar a esta nación que, sin temor a equivocarme, está a las puertas del apocalipsis.

Centroamérica, exitosa en mil y una tareas y aun con deuda social hacia sus hijos menos favorecidos en el ajedrez económico, tiene la obligación de dar un paso al frente y ayudar rápidamente, aportando su experiencia ante esta clase de siniestros y ayudando a combatir de frente el inminente holocausto entre los haitianos.

Si antes del terremoto se calculaba que cada 2 horas moría un niño menor de 5 años por el SIDA, ¿qué pasará con las frías estadísticas si no ayudamos todos? ¿Cuántas familias y pueblos desaparecerán ante la mirada impávida de los centroamericanos y el resto del mundo?

Es momento de pasar a la acción fervorosa, solidaria e incondicional que nuestros pueblos saben dar.

www.Julioligorria.com

   ENGLISH